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Devolver la calidad de vida a pacientes jovenes y deportistas
con lesiones de rodilla es posible gracias a nuevos y eficaces tratamientos. Esta técnica tiene como objetivo reducir los efectos de lesiones graves que no han evolucionado correctamente y que se caracterizan por ser deformes, inestables y dolorosas.

Uno de cada dos pacientes con artrosis de rodilla sufre dolor neuropático, uno de los dolores más complejos y está causado por una lesión o disfunción del sistema nervioso central y/o periférico que se caracteriza por ser continuo, punzante, quemante y definido como un escozor.

En España, siete millones de personas padecen artrosis. Su incidencia aumenta con la edad y cada vez más también con el deporte o su mala práctica. Es la primera causa de discapacidad en personas mayores, ya que sus principales síntomas son el dolor y la pérdida de movilidad. Aun así, también empiezan a ser frecuentes los casos de artrosis prematura causando incapacidad laboral.

La degeneración progresiva de la rodilla, principalmente la artrosis, supone un problema de salud pública, tanto por su prevalencia (el 10,2% de la población general española) como por los costes que genera en tratamientos, prótesis e incapacidad.
En los últimos años se ha producido un aumento considerable de intervenciones de rodilla provocados principalmente por cuatro factores: mayor esperanza de vida y por tanto aumento de las enfermedades degenerativas e incremento de la práctica deportiva.

La creciente utilización de los tratamientos intra-articulares con la infiltración de visco protectores introducen un avance "muy significativo" en la mejoría del dolor
(NOLTREX 2.5), la inflamación y en la prevención del desgaste del cartílago dañado, retrasando o evitando las soluciones con cirugía abierta.
Este tipo de tratamientos están indicados en pacientes que han visto alargado su proceso de recuperación, que no han obtenido mejoría con tratamientos convencionales, o que bien necesitan acortar los tiempos por diversas causas, entre ellas, en la necesidad de la reincorporación a la práctica deportiva.

Cada vez son más los estudios que avalan el uso de estas técnicas también en el tratamiento de lesiones cartilaginosas intra-articulares, ya sean de tipo degenerativo artrósico, de origen traumático, vascular o sin causa conocida, como en los casos de condromalacia, osteocondritis, o artrosis inicial.

Las infiltraciones intra-articulares están indicadas en lesiones del cartílago de origen traumático o deportivo en jóvenes y, también, en lesiones de tipo artrósico, para así ralentizar y prevenir el envejecimiento de la articulación.

Soluciones como estas han abierto un nuevo campo de investigación.
Hacer que estas lleguen a los profesionales de la medicina y a los pacientes es una labor que se presenta como un nuevo reto a las empresas y proveedores del sector medico.


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